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| 15.8.06 |
| He querido marcharme. Lo confieso. |
He querido marcharme. Lo confieso. Jorge DeBravo
He querido marcharme. Lo confieso. Dejar esta tristeza sin quejidos y buscar un dolor sin retroceso que me peine el cabello con gemidos.
He querido arrancarme este gran peso de tener los dos brazos encogidos y no saber si voy o si regreso, porque tengo los ojos entumidos.
Sin embargo, lo digo, me da miedo. Hay llantos que me apuntan con el dedo desde todos los sitios de tristeza.
Por eso aquí me tienes, recostado, con el dolor pequeño y arrugado mordiéndole la punta a la pereza. |
Lo dijo... a.l.e @ 15.8.06   |
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| 14.8.06 |
| Fue |
"La tarde, la alborada, dos palabras, unas manos que se sueltan, tu mirada y un adiós; la lluvia, mi silencio, tus recuerdos, unos pasos que se alejan y este amor que terminó.
Es todo lo que puedo recordar de aquella despedida, aquel final."
- Alejandro Filio
Como la brisa que pasa sin ser esperada en un día de calor, fue breve.
Como el cálido beso de quien amas antes de cerrar la noche, fue dulce.
Como las respuestas sobre el futuro que se levantan tras cada decisión tomada, fue incierto.
Como el cielo azulado y las nubes de algodón en tardes de verano, fue hermoso.
No puedo pedir explicaciones que no me corresponden, especialmente porque detrás de ellas tal vez haya verdades que no quiero escuchar.
Nunca sabré si esto existió sólo en mi corazón y no en el tuyo, pero puedo imaginarlo. Sea como sea, no queda más que cerrar esta puerta y decir adiós. |
Lo dijo... a.l.e @ 14.8.06   |
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| Disquisiciones de 1/2 Noche |
Las palabras escapan escurridizas como la voz del deseo.
No existe droga más adictiva que el sexo con amor; y el amor que sobrevive al sexo.
Caminar de la mano en medio de una calle hacinada de espectadores será tan celestial como el mejor de los orgasmos. La pasión que exudan nuestros cuerpos tomará de rehén al aire que respiramos. El ambiente se volverá pesado, lento, oscuro, adhesivo.
Se humedecerán los labios anhelando ser besados con el fuero de quien no quiere esperar a una próxima oportunidad.
No alcanzarán las horas del día para inmortalizar con tinta los versos inspirados por tu presencia.  Nos matará el dolor de saber que no será para siempre, y en el presente construido con base en esa certeza, nos viviremos la una a la otra a plenitud.
Beberemos de la sangre que aún emanan las heridas del pasado.
Nos cobijaremos con promesas que ambas sabemos que al final no podrán ser cumplidas. No tendrán cabida entre tus piernas mis temores.
Se perderá tu cuerpo entre mis sábanas, y con el pasar del tiempo, en ti, mi corazón. He vuelto para amar, y ser amada. Es el único escenario en el que acepto existir.
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Lo dijo... a.l.e @ 14.8.06   |
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| 10.8.06 |
| Cerrado Indefinidamente |
Es sencillo. No tengo absolutamente nada más que decir.
Un abrazo para todos los que alguna vez visitaron este espacio y para los pocos (pero valiosos!) que lo hacen con regularidad. Gracias por su interés, sus comentarios y su compañía.
Y no se preocupe nadie, sólo estoy cansada. Ya volveré cuando me sienta mejor. |
Lo dijo... a.l.e @ 10.8.06   |
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| ¿Yo? Divinamente! |
¿Que cómo estoy?¿Yo? Perfectamente.
Todo marcha a las mil maravillas. Me alcanza el tiempo para todo lo que siempre quise hacer. Volví al trabajo y me va muy bien. Hago todo lo que necesito en 8 horas y mi jefe está muy satisfecha con el volumen que entrego. Me aumentó el sueldo. Sí, claro!
En las mañanas voy a la Universidad, estoy a punto de sacar mi título, por fin! No, que va! No es difícil madrugar, si duermo como un angelito. Después de nadar todas las noches, llego a casa muy cansada, me doy una ducha, medito, leo mis enseñanzas Budistas y a la cama! 5 horas de sueño sin interrupciones me dejan como nueva! Nada de pesadillas, ni preocupaciones, ni ese molesto dolor en el cuello. También como muy bien. Todas las comidas a la misma hora. Frutas, cereales y muchas verduras. Algunas veces me como un helado los fines de semana. Claro, sin azúcar y sin grasa. Y bebo mucha agua.
No, a ella no la veo casi. Finalmente consiguió una novia y yo me alejé tranquilamente. Muy linda, inteligente e interesante, y son muy felices, y claro, yo feliz por ella. Nos vemos en cumpleaños y en una que otra fiesta. No la extraño, no me hace falta. Ya sabes. Las relaciones no son eternas, hay que seguir adelante.
Yo también tengo una novia. Es una relación muy equilibrada. Ella vive en su apartamento, yo en mi casa. Nos vemos a veces los Sábados y una que otra noche en la semana. No hay ninguna clase de apego. La amo pero no la necesito. Además, estamos tan ocupadas las dos que no nos queda mucho tiempo para pensar la una en la otra, pero nos adoramos, eso sí.
Claro que sí! Leo un libro a la semana, en las mañanas ojeo el periódico y practico yoga, estoy aprendiendo a tocar la guitarra eléctrica, saco a pasear al perro, escribo en mi blog, corro varios kilómetros, estoy por terminar una réplica de la mona lisa, hago collares, aretes y pulseras con la semillas que recojo cuando voy a escalar los fines de semana, y salgo todos los días con una amiga distinta a tomar café y conversar sobre su vida. Los Viernes salgo a bailar y los fines de semana voy a teatro y a cine.
No! Mi casa hermosa! Gano tan bien que me alcanza para pagarle a alguien que la mantenga siempre limpia y ordenada. Ah! Y se me olvidaba! En las tardes hago voluntariado con varias organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan por los niños en situación de riesgo, los animales desamparados, los ancianos abandonados, las mujeres víctima de la violencia, los homosexuales, los prisioneros y los desplazados.
Claro! Si yo estoy al tanto de todo lo que pasa en el mundo. Veo los noticieros, oigo la radio, y leo las revistas de opinión. Sé exactamente qué pasa en nuestro país, en el Medio Oriente, en América Latina y en África. Entiendo el movimiento de la bolsa de Nueva York, el conflicto político entre los países occidentales y orientales y el comportamiento del petróleo.
No me hagas esa cara! ¿Que cómo estoy? Estoy feliz! Me amo a mí misma! He hecho lo mejor que puedo con mi vida! Nada me angustia! El mundo es una maravilla y la vida que he construido es perfecta! Claro que tengo problemas, como todo el mundo, pero los enfrento siempre con una actitud positiva! En fin, soy una mujer normal, como cualquier otra! Dichosa!
FIN
(Todo listo, esa es la respuesta que obtendrá cualquier persona que de ahora en adelante me pregunte que cómo estoy. Esa es la persona que ustedes quieren y necesitan que yo sea. La que soy de verdad, esa ya no existe para ustedes. Me quedo yo sola con ella. Y no me queda más nada que decir, sino ADIÓS)
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Lo dijo... a.l.e @ 10.8.06   |
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| 9.8.06 |
| Oasis |
Érase una vez un desierto, y en éste, un oasis. Habitaba en el desierto una mujer, y nadie más.
No siempre estuvo habitado el desierto sólo por esta mujer, y no siempre fue desierto, el desierto.
Hubo un tiempo en que el desierto fue pradera. Llena de árboles de diferentes tamaños y grosores, con hojas de diferentes formas y tonos de verde. Llena de arbustos, malezas, enredaderas y por supuesto, flores. Flores de miles de colores.
Habitaban en ese entonces muchas personas en la pradera, y la mujer, quien se dedicaba a cuidar de la pradera, sus árboles, arbustos, malezas, enredaderas, y por supuesto, de sus flores.
Un día la pradera se convirtió en desierto, y todos aquellos que vivían allí decidieron marcharse. Todos menos la mujer, quien se negó a partir porque amaba profundamente su pradera (que ya no era pradera). Allí había construido su hogar con mucho esfuerzo, y durante muchos años había pasado horas arando y abonando la tierra, sembrando las semillas, hidratando el suelo con agua, alimentando las plantas, podando los árboles, cortando las malezas, acicalando las flores.
De todo eso nada queda ahora. Sólo la mujer, el oasis, y el desierto.
Para la mujer los días son secos, calurosos, letárgicos, solitarios; y sólo cuando va al oasis se siente bien, sólo allí se siente viva. Pero el oasis es un lugar muy pequeño, y cuando ella lo visita, no puede volver en mucho tiempo. Después de haber estado en él, estar en el desierto se hace cada vez más y más difícil. Es así como la mujer paga un alto precio por la paz que encuentra en el oasis.
Cada tanto nace en el desierto una planta. E igual que antes cuidaba las demás plantas, la mujer cuida de ella con la esperanza de que florezca nuevamente la pradera. Pero estas nuevas plantas han muerto una y otra, y otra vez.
A pesar de todo esto sigue viajando la mujer al oasis del desierto, intenta mantenerse viva y cuerda para cuando pueda, por fin, hacer crecer una flor y recuperar su pradera. |
Lo dijo... a.l.e @ 9.8.06   |
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| 8.8.06 |
| María Alejandra Cárdenas (1980 - 2006) |
Yo soy hija única. Por esa razón, durante mi infancia, mi mamá me inscribió en cuanto curso, seminario o taller que pudo. No era cosa fácil mantenerme entretenida, y no lo sigue siendo. Siento pasión por muchas cosas pero no puedo conservar el interés por mucho tiempo. Algo similar sucedió en el colegio. En consecuencia pertenecí a la tuna, el coro, el grupo de teatro, entré a clases de guitarra, flauta, plastilina, pintura, escultura, e intenté (sin mucho éxito, excepto por la natación) hacer parte del equipo de basketball, volleyball, softball y atletismo. Y por supuesto, como estudiante de colegio católico femenino que se respete, dediqué muchas tardes de mis años mozos a la Infancia Misionera.
Con una pañoleta blanca y amarilla amarrada al cuello intenté salvar al mundo entonando himnos, devolviendo pajaritos caídos a sus nidos en los árboles y recogiendo periódicos los fines de semana para venderlos por una suma no superior a los que nos habían costado los pasajes necesarios para recorrer los diferentes barrios en busca de los mismos.
Fue ahí donde conocí a María Alejandra. Una niña tímida, como yo. Dos años menor y 10 centímetros más alta. Nariz pequeña, ojos claros y cabello dorado, siempre acomodado en una trenza. Fuimos "amigas de Infancia Misionera" (porque yo estaba dos grados más adelante que ella y no vivíamos cerca) durante un poco más de dos años. Siempre andábamos juntas porque éramos las más calladas y porque nos gustaba escaparnos a ratos a juntar hojas secas de los árboles y armar figuras con ellas. Un día María Alejandra no volvió más. Todos supusimos que se había cambiado de colegio.
Diez años después volvimos a encontrarnos, en la Universidad. Yo era estudiante de tercer año y a un grupo de nosotros se nos encomendó la tarea de recibir a los recién ingresados, hacer un recorrido por el plantel con ellos y explicarles cómo funcionaba todo. Cuando entré en el ruidoso salón atestado de adolescentes reconocí su mirada, y ella la mía. Me sonrió, y yo hice lo mismo. Eso bastó para conectarnos nuevamente.
El primer año de todo estudiante de Ingeniería es una tortura. Demasiadas materias, demasiadas horas de clase, demasiada carga académica, demasiadas exigencias. Por fortuna yo ya había pasado por eso y pude ayudar a María Alejandra siempre que estuvo en mis manos. Nunca pasamos mucho tiempo juntas, pero entre los ejercicios de álgebra lineal y las planchas de dibujo técnico se mezclaron temores, sueños, pasiones e historias de vida.
Han pasado mucho tiempo y desde entonces yo perdí contacto con quienes me acompañaron durante esa etapa de mi vida. Hoy recibí un correo electrónico completamente inesperado de uno de ellos. En él nos informaban a varios de nosotros sobre la muerte de María Alejandra. Cuatro años atrás María Alejandra fue diagnosticada con Anorexia. Estuvo hospitalizada varias veces y se paseó por los consultorios de diferentes psiquiatras, psicólogos y médicos alternativos. Finalmente, hace una semana su corazón dejó de funcionar.
A María Alejandra le gustaba patinar en línea los fines de semana, subir al Pub los Jueves y Viernes a tomar cerveza con su mejor amigo, y conversar hasta tarde por teléfono. Estudiaba con lapiceros de colores y siempre pensaba que le había ido mal en los exámenes (y al final no, por supuesto). No le gustaba pasar tiempo en su casa, ni que la abrazaran por detrás sin avisarle y cuando se enojaba podía dejar de hablarte varios días. Sonreía todo el tiempo pero muchas veces estaba triste. Le molestaba que en la cafetería no vendieran aspirinas y la infinita fila de la fotocopiadora. Estaba enamorada de John Lennon, de los perros callejeros y de la poesía, y cuando yo me sentía mal, me compraba galletas, de esas redondas que tienen pintadas una carita feliz con chocolate.
María Alejandra Cárdenas (1980 - 2006) |
Lo dijo... a.l.e @ 8.8.06   |
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| 6.8.06 |
| Resultados Oficiales (Batalla No. 24'657.301) |
 Depresión Mayor: 24'657.301 - A.L.E.: 0
Caso perdido. Empaque y vámonos. |
Lo dijo... a.l.e @ 6.8.06   |
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| Cierro mis ojos |
Cierro mis ojos
Desaparece la habitación en la que me encuentro la silla sobre la que estoy sentada el escritorio a mi costado los libros, los lápices, el diario en el que escribo y finalmente, las cuatro paredes que la conforman.
Cierro mis ojos
Desaparecen los edificios que podía ver desde mi ventana las nubes blancas y el celeste cielo los árboles moviéndose al compás del viento las calles, la prisa de los transeúntes y finalmente, la montaña que abraza el paisaje.
 Cierro mis ojos
Desaparecen la incertidumbre sobre el futuro y las grises perspectivas alimentadas por voces del pasado la apatía y la quietud frente a las responsabilidades la melancolía, la rabia y el temor ante lo desconocido y finalmente, la angustiosa necesidad de dejar todo e irme.
Cierro mis ojos
Desaparecen el dolor de haberla perdido (*) la inquietud alimentada por un inelegible reencuentro (**) y el desasosiego de no saber hacia dónde vamos (***) las horas de insomnio, los ojos vigilantes, los minutos de espera, y finalmente, desaparecen ellas, y desaparezco yo. |
Lo dijo... a.l.e @ 6.8.06   |
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| Muérete |
Muérete de amor desbordante del que eriza la piel y hace florecer sonrisas, muérete de deseo incontenible deja tu corazón pegado de un orgasmo en la cama (y en el carro, la ducha, la sala, la playa), muérete de ternura sin medida no escatimes en abrazos, besos, caricias y "te amos".
No te mueras de sangre en guerra de la que tiñe el alma y corroe el espíritu, no te mueras con un fusil levantado del fuego cruzado entre corruptos y violentos, no te mueras de hambre sin sentido mientras los bolsillos de otros se rompen con el pan ajeno y las mentiras propias.
Muérete de los años recorridos de historias de los días que se fueron y arrugado de lo mucho que has reído, muérete de haber aprendido tanto de perdonar a los que te hicieron daño y de recorrer descalzo mil caminos.
No te mueras de riqueza y de dinero ni de angustia por aquello que pudiste haber perdido, no te mueras de indignante indiferencia perdiendo la oportunidad de mirarnos como hermanos, no te mueras intentando parecerte a un molde ni cargando el miedo de ser tu mismo.
Muérete de libertad, de pasión, de esperanza, ¡Muérete de estar tan vivo! |
Lo dijo... a.l.e @ 6.8.06   |
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| 4.8.06 |
| Why deny it? |
It's always about a girl...
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Lo dijo... a.l.e @ 4.8.06   |
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| [...] |
"The people who are the hardest to love are those usually most in need of it" - Peaceful Warrior
Estoy exhausta. No puedo seguir a este ritmo. Sé que estoy buscando el confort afuera porque no puedo encontrarlo en el silencio conmigo misma. Pero no está funcionando. Cuando la paz interior depende de otros, la espera es constante, es infinita; y esperar es muy agotador. Está además la inevitable verdad de la impermanencia. Si cada vez que se va lo que he encontrado voy a perder el equilibrio, éste no será real nunca. Siempre he buscado que los demás me salven cuando sé perfectamente que sólo yo puedo hacerlo. Y ha sido precisamente poner esa responsabilidad sobre ellos lo que ha terminado alejándolos. No es que yo no quiera hacerlo sola (tal vez en un momento estuve empecinada en que así no fuera), es que no sé cómo hacerlo. Hago planes, diseño estrategias, trazo objetivos. Cada mañana me despierto con la intención de tener un día diferente pero nada funciona. Han pasado casi 4 meses y sigo tratando de organizar mi vida, mi mundo. Pero la verdad es que te extraño demasiado y que sin ti nada tiene mucho sentido. Yo sé que eso está mal, que así no debe ser, que mi motivación para vivir no debe provenir de nadie que no sea yo. Pero, ¿qué puedo hacer? Estoy rodeada de personas que me quieren mucho pero con las cuales no puedo conectarme, que me son ajenas. Y eso me duele tanto porque son todas tan buenas, tan especiales, pero yo las percibo lejanas. Tu sola presencia es suficiente para que yo me sienta tranquila, para que sienta que pertenezco, que estoy en casa. ¿Cómo puedo dejar ir eso, si es lo que he buscado toda la vida? Lo único que logró acallar las voces internas que no me dejaban respirar. No hay de que preocuparse. Tengo muy claro lo que debo hacer, y lo que no. Ni por un segundo he pensado en que volvamos, sé con absoluta certeza que no va a pasar. También sé que tengo que levantarme una vez más y seguir intentándolo. Que todo esto depende sólo de mí, que tengo que hacerlo sola, ser valiente y no parar de buscar soluciones. Si la perseverancia es lo único que me queda, voy a hacer uso de ella. Sólo necesitaba desahogarme. |
Lo dijo... a.l.e @ 4.8.06   |
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| Sirva p'algo mientras se muere |
Así me decía me abuelita cuando yo era más joven. Tan tierna, ¿cierto?
Y pues a la hora del té, tenía razón. Si uno no puede arreglar este mundo, y le ponen de frente una oportunidad de colaborar aunque sea un poquito, ¿Cómo negarse?
Leyendo a esta niña, me enteré que a este niño se le metieron los caquitos a la casa y le robaron unas cuantas pertenencias (lea para que se entere). Y entonces han decidido organizar un convite a ver si recogen fondos y se recuperan alguito. Y pues si usted vive en Bogotá, y puede ir (y de paso se entretiene) ¿por qué no va?.
No, no va a acabar con el hambre del mundo, ni con la corrupción de la clase política en Colombia, no va a destituir a Bush, ni nada por el estilo. Pero sepa usted que es muy posible que empiece yendo a una rumba para que una víctima de los amigos de lo ajeno pueda comprar un televisor y un dividividividí y termine haciendo cosas todas locas, como yo que sé, voluntariado para una fundación sin ánimo de lucro, ahorrando cada mes para financiarle el estudio a niños de bajos recursos, etc.
Créame, una vez que uno hace algo por un prójimo desconocido y esa noche se va a la cama con la sensación de que al final, todos somos hermanos y estamos acá para darnos una mano los unos a los otros, ya uno no quiere parar. Así que haga algo por un desconocido y de paso, por usted mismo, límpiese un poquito del karma negativo que hace que cuando se le cae la tostada, el lado que tiene mermelada dé justo contra el suelo.
Yo no sé quién ni cuántas personas visitan mi blog, no sé si algunas de esas personas viven en Bogotá y pueden en efecto hacer algo por el susodicho, pero nada se pierde con hacer el intento.
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Lo dijo... a.l.e @ 4.8.06   |
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| Con sentido(s) |
Hueles a la tierra húmeda cuando ha llovido a los troncos de los árboles en la inmensidad de un bosque al cuerpo mojado después de un baño a sábanas frescas y recién lavadas a las velas de colores que se encienden en navidad
Sabes a dulce de moras preparado por mi abuela a café colado a tempranas horas a los mangos robados y compartidos con los amigos de infancia a dulces de día de las brujas a la emoción y el temor del primer beso
Te siento como una mañana soleada de Domingo como la piel cuando el corazón se conmueve como las canciones que se repiten mil veces igual que la primera como mi cabeza cuando he dado muchas vueltas como un niño que ha recibido el mejor de los regalos
Has penetrado todos mis sentidos, estoy embriagada de ti. |
Lo dijo... a.l.e @ 4.8.06   |
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